¿Que dice la Biblia acerca del divorcio?



En la actualidad son millones de parejas las que se casan y así mismo son millones las que se divorcian, tal pareciese que a medida que pasa el tiempo se vuelve más desafiante el lograr establecerse como un matrimonio estable y mayor aun que este perdure. El objeto del presente estudio es el divorcio, así que lo examinaremos a la luz de la Palabra de Dios.

Dios aborrece el divorcio (Malaquías 2:16), en la Biblia existen dos excepciones en las cuales Dios permite el divorcio, siendo estas el caso del adulterio (Mateo 5:32), y la viudez (1 Corintios 7:39). Cuando se da el adulterio en el matrimonio bajo la voluntad permisiva de Dios se puede dar pase al divorcio, pero esto no significa que una vez que se da la infidelidad deba de darse como siguiente paso el divorcio, pueden haber personas regeneradas por la gracia de Dios que tienen la facultad para perdonar y pasar por alto tal pecado (Cf. Efesios 4:33).

Hay personas las cuales perdonan el pecado de adulterio y no piden carta de divorcio sino que confían en que Dios puede restaurar su matrimonio, cuando una persona insiste una y otra vez a permanecer en la inmoralidad sexual se puede dar pase al divorcio. Es importante esclarecer que bajo la voluntad perfecta de Dios no figura el divorcio, pero lo permite, la voluntad de Dios es que una pareja se case y vivan juntos hasta que la muerte los separe.

El divorcio jamás debe de considerarse como una solución. 

El divorcio no encaja en la voluntad de Dios, pero no solo por esto lo hace menos perdonable que un pecado, algo importante de destacar es que solo a la parte afectada o a la víctima se le es permitido volver a casarse cuando su pareja ha practicado el adulterio (Cf. Mateo 19:9).

Ahora una pregunta más profunda, si Dios bajo su perfecta voluntad no contempla el divorcio, entonces ¿Porque lo permite? Dios lo permite a causa del endurecimiento del corazón (Marcos 10:5), Dios sabe bajo su plena y soberana sabiduría que si dos perdonas endurecidas de corazón no se separan, saldrán dañándose entre sí, porque a la verdad engañoso y perverso son nuestras emociones y nuestros pensamientos (Cf. Jeremías 17:9),

Producto del matrimonio son los hijos y Dios tiene especial cuidado de ellos, permite el divorcio para que los hijos no vean ante sus ojos que sus padres se destruyen y esto les traiga como consecuencia afecciones psicológicas, emocionales, sentimentales y morales, con esto no se desea transmitir la idea de que el divorcio es un proceso no doloroso para los hijos, pero aún peor es para los hijos ver a sus padres confrontados.

Las discusiones delante de los hijos perturban y entorpecen su desarrollo integral.

También puede darse el divorcio cuando una persona cristiana está casada con su cónyuge y éste no es creyente, y si la persona no creyente pide carta de divorcio, el hermano o la hermana puede darla (Cf. 1 Corintios 7:15), pero no significa que sea un motivo lo suficientemente fuerte para que el hermano o la hermana deje perder como si nada su matrimonio, puede clamar a Dios por él y Dios lo restaurará.

El creyente no debe de pedir la carta de divorcio a su cónyuge no creyente, debe de permanecer con él, porque esto trae consigo la bendición por parte de Dios a la familia (Cf. 1 Corintios 7:14), en los casos de maltrato físico, psicológico, abuso moral, la Biblia no expresa que esto sea una causa justificable para que Dios permita el divorcio, en esta situación es clara y evidente una dureza de corazón en la persona que imparte el maltrato, bajo la voluntad permisiva de Dios es posible el divorcio en tal caso.

El divorcio es permitido por la dureza del corazón del hombre, y el objetivo ante todo esto es evitar que la pareja se destruya, es decir, es mejor que se separen antes que se de lugar a algo más trágico, porque del corazón endurecido manan todos los malos deseos (Cf. Mateo 15:19).

Es importante recalcar que Dios no aprueba bajo su perfecta voluntad el divorcio, lo permite, pero el hecho de que lo permita no significa que Dios lo apruebe, menos aún que se sienta glorificado con tal acto. Como matrimonios es importante el no considerar el divorcio como la solución para los problemas, lo ideal es trabajar juntos y vencer todas las debilidades en el nombre de Jesús. Amén.


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